Carnaval, Erotismo Cósmico

Al son de vientos y percusión que van atrapando el mover del cuerpo, el vello se eriza hasta la nuca, mientras bajo la blusa se levanta la doble acusación exigiendo respuesta. Música y danza encienden el nervio carnal. Rayo y lluvia en la atmósfera, los cuerpos húmedos se electrizan con ansia de placer hasta que ella elige padre terreno para su hijo del Rayo.

¿Por qué la tormenta de pasión en Carnaval? El rastro atávico nos lleva al olvido de fronteras, a encontrar el embrión único del pueblo americano, origen vivo de las viejas civilizaciones del mundo.

Ruborizándote en Río de Janeiro –río de enero crecido- con el sambar frenético de la redondez nalgar, el ritmo se funde hacia el candombe, mientras el argentino mal bicho de los fabulosos cadillac es descubierto en su rescate de sones ancestrales. La música enciende la carne, aún cambiando el paso hacia la samba-cueca aru auca y las marineras del peruano norte, Puno y la independiente Arequipa, halagada con el wititi, otra versión de la danza de la lluvia y el amar con sobrecarga eléctrica.

En ururu –Oruro- centro de acopio de agua en la tierra de nuestros hermanos bolivianos, la música y la danza de la lluvia invocan al Rayo y piden a la Tierra que se abra y reciba la lluvia que la fertilizará.

La danza armoniza el movimiento en la unión de energía y materia, manifestando la sabiduría de nuestra antiquísima civilización americana. Conocíamos el funcionamiento del universo. Somos fruto de esa unión de energía y materia, como del amor de nuestros padres, igual que todas las manifestaciones de la vida en el cosmos. Wiracocha es todas las energías del universo, principio masculino, mientras su complemento, Pachamama ...es el principio femenino material. Siendo hijos e hijas de los mismos Padre y Madre, somos hermanos y hermanas. Guerras y fronteras no tienen razón de ser.

Pasemos libremente a Puno. Bajo el manto de la Candelaria  encontramos de nuevo a Illapa. La nueva imagen católica se relaciona con la invocación ancestral: candelaria, candela, fuego, rayo, iluminación, illuminatti, Illapa. Hay quienes le llaman Illapu, ángel de la luz. En la sublime pasión de carnaval, Candelaria pierde la virginidad cada año a manos de Illapa, el ardiente gemelo peruano del Thor vikingo.

En Sillustani, la música propicia el amor cósmico. Vibra la atmósfera con el sonar de sikus y tinyas. Illapa se acerca, atraído por las chullpas, gigantescos pararrayos de piedra. El rayo se enciende y lanza a penetrar la amorosa profundidad de Pachamama, dirigido hacia el centro del planeta por la forma de la chullpa, cono invertido. Henchida y violácea de placer, la nube desata la lluvia fertilizadora en Umayococha, que tributa al Titikaka. Chichi-Haha, papá-mamá en japonés nipuni.

Bajamos hacia el norte, hasta la hermosa tierra de los sachapuyas, donde los foráneos llaman "tintero" a otra chullpa, idéntica a las de Sillustani e igualmente destrozada por los rayos. El agua contenida en su interior atraía al rayo, pues el agua es conductor eléctrico. Con la tormenta eléctrica llegaba la lluvia, cargando la montaña de agua y originando manantiales -pukios- y el nombre del lugar. Kuélap, en lo alto de una montaña, no era una fortaleza, ni sus habitantes subían el agua en cántaros. En lengua escandinava, chëlla es lo mismo que well en inglés, quele en alemán, kuel en holandés y kuela en frisón: fuente de agua, eso es Kuélap. La música y danza en toda la selva peruana repletan a yakumama en la raíz´del carnaval de Río.

Rumbo a la costa. Cerca a los museos y mausoleos de Sipán están las pirámides hechas con barro y algarrobo de Túcume. Al lado, en Íllimo –Rayo de Mu- vibran las zampoñas de cerámica y las tinyas acompasaban el coqueto sonido original de la marinera. Llovería. Y la mayor parte del agua sería atraída hacia Túcume por los direccionadores electrostáticos de lluvia hechos de oro. Les llaman ídolos, pero tienen un valor práctico muy alejado de la idolatría y muchísimo mayor a su peso en gramos: manejo de la energía. Al caer la lluvia en la peña de Túcume, se canalizaba hacia los reservorios... para eso eran los murallones asociados a las pirámides de Túcume.

La danza de carnaval nos arrastra a Lima, donde todo pareciera sembrado de cemento. No. Aún quedan chacras y pirámides de adobe en uno de los grandes valles del Perú, dedicado a la producción masiva de alimento. Para obtener buena cosecha en semejante extensión de tierra, era necesario cargar de agua los ríos Rímac, Chillón y Lurín  ...el rubor vuelve al rostro, el corazón late más fuerte ¿qué pasa? A lo lejos en el tiempo, se escuchan los vientos y la percusión. Acerquémonos caminando por el olivar que antes era maizal hasta llegar a ¡Waka Pujllana!

Baile travieso, juego con agua enervando cada milímetro de piel. Pujllay significa jugar y también es el juego del amor, el jugueteo de carnaval. El cuerpo no se puede sustraer a la música, y entra en danza que propicia la lluvia. Tal era la razón de la existencia de Waka Pujllana. ¿Centro ceremonial? Centro de manejo energético, corazón del carnaval limeño.

Los valles no se hacen productivos solos. El conocimiento profundo de las leyes que rigen materia y energía, ese latir de los ciclos vitales ...y el trabajo compartido convertido en fiesta, cambian el desierto para tornarlo paraíso repleto de los frutos de Pachamama, tanto en América como en el  mundo entero. Recordemos la diferencia de medio año entre las estaciones de los hemisferios sur y norte. Pues contamos seis meses ...y nos encontramos con la fiesta del Gran Fuego en los países germano celtas ...silenciosamente dedicada a Thor, precisamente el Rayo, y fiestas similares en toda Europa. 

Unuta apamuy, Illapa –tráenos el agua, Rayo- como titula uno de los grabados de Javier Bustamante Cano, medalla de oro en la Escuela Nacional de Bellas Artes con su arte abstracto de iconografía andina.

 

Walter Bustamante Cano

Pre Inka Cuisine Sonccollay